
Aunque la legislación actual en India prohibe taxativamente prácticas discriminatorias, en muchas zonas de India estas normas no se cumplen porque pueden más las costumbres ancestrales. Hay que tener en cuenta que de los 1.100 millones de habitantes (aprox.), un 70% vive en zonas rurales.
Un dato estremecedor que muestra el no cumplimiento de la legislación vigente es que aún todavía, en el año 1999, se quemó viva a una mujer en la pira funeraria de su marido, dato extraido de UNIFEM (Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer).
Según la cultura hindú, las viudas son un mal augurio y una maldición. Según el Código de Manu, una de las escrituras sagradas más antiguas: "una mujer no será nunca independiente, una viuda debe sufrir mucho antes de morir, debe ser pura en cuerpo, pensamiento y alma".
En la cultura patriacal hinduista, según la tradición, mantenida aún en gran parte de India, una viuda no existe, vestirá de blanco por el resto de sus días, envuelta en una pieza de tela sin coser, con la cabeza rapada, llevará la marca de la ceniza en su frente, le arracarán los ornamentos, le despojaran de todas las posesiones y estatus social, comerá una sola vez al día. Será una sombra, repudiada por su propia familia. Su culpa: haber sobrevivido a su marido.
En India hay más de 30 millones de mujeres viudas, con un porcentaje elevado de viudas jóvenes dada la costumbre de casar a niñas con hombres mayores. Los datos son escalofriantes: cerca del 8% de menores indias, entre los 10 y 14 años, están casada; este porcentaje aumenta al 50% entre los 15 y los 19 años.
Van a esta ciudad sagrada cuando se quedan viudas (hay más de 20.000) y sus hijos o sus familias las abandonan a su suerte. Al menos en esta ciudad, en condiciones de extrema pobreza pueden cantar en los ashram y recibir alguna limosna.
El gobierno de India concede a cada viuda una cantidad anual, entorno a 1.500 rupias, pero el 95% de ellas, muchas analfabetas, no conocen sus derechos y ni siquiera lo cobran. También según la actual normativa, las viudas tienen sus derechos sobre las posesiones de sus maridos, pero incluso las pocas que conocen sus derechos no se atreven a reclamarlo ya que la tradición es fortísima e inamovible.
UNA ESPERANZA PARA EL CAMBIO:
Sin un hombre a su lado una mujer no recibe respeto en la sociedad india tradicionalmente patriarcal.
Culturalmente condenadas al ostracismo, marginadas socialmente, traumatizadas por la pérdida personal, despojadas económicamente, son doblemente discriminadas: como mujer y como viuda.
Esta situación ha sido la misma desde hace 2000 años, abolirla llevará mucho tiempo, pero ya ha empezado a cambiar, el Gobierno y las Sociedades Humanitarias luchan en el mismo frente. Mantengamos viva la esperanza.

