Encuentro con las mujeres musulmanas
En el laberinto azul de Chef-Chouen, me entusiasma dejarme llevar por mi cámara, pues me arrastra hasta callejones alejados del bullicio, asi puedo plasmar miradas furtivas, con la distancia que da el ser cazador de momentos.
Las mañanas son para navegar por sus calles y recrearse en el ir y venir de sus gentes, en este universo azul...
Rostros sin nombre me miran y yo me mantengo anónima, circulando a medio camino de la edad de piedra y el siglo XXI, en una sociedad distante, celosa en su intimidad.
Pero en las tardes de calor al subir a mi azotea para aislarme del ruido día tras día, afiance mi vida social, cuando fui conociendo mi vecindario, que rutinariamente surgían en sus quehaceres cubriendo de vida los tejados y sacando sus paños menores al sol, así yo me colaba en su intimidad, me mostraban no solo su cara mas amigable sino su autentica naturaleza humana, rompiendo así nuestro muro cultural para pasar a ser mujeres en una tarde al sol.




